lunes, 12 de diciembre de 2011

Capítulo II: Viejos conocidos


Andaba con la cabeza gacha, no era nadie importante, simplemente caminaba, pensaba en sus problemas, problemas como podría tener otro cualquiera, sin volver la vista y metido en su mundo, queriendo saber que le depararía el futuro. Dobla la esquina, cierra los ojos, suspira, nada le motiva, choca con una amiga.
-¿Qué tal, Draco?
Aunque él no quiera hablar, ni estar acompañado, le contesta con una pequeña mentira.
-Estoy bien, no me quejo -Dijo con voz quebrada, él ya no aguantaba más, tantas desdichas le desanimaban-¿Conoces algún lugar donde perderme?
-¿Recuerdas cuando íbamos al colegio? ¿Ese descampado en el que nos escondíamos cuando hacíamos novillos?- Preguntó Carla.
-¿Aún existe aquello? Creí que lo quitaron después de lo que pasó......-Draco hace una pausa, respira, mira hacia otro lado y continúa-Bueno, nos vemos.
Se dispone a avanzar cuando de repente ella lo para poniéndole la mano en el pecho, se queda sorprendida al sentir el ligero palpitar de su corazón, él le aparta la mano y la mira-¿Qué quieres?
-¿Tienes un cigarro? Ya te lo devolveré.
-Qué va, lo dejé- Draco gira y se va, Carla sonríe y le grita- Nunca cambiarás- Cuando ella “no está” Draco se saca un cigarro y comienza a fumar, mientras ella le mira desde lejos riéndose. Coge el auricular y vuelve a su mundo.
Draco es un chico de Sevilla capital, un tanto singular, la música es su vida, dejó a su familia hace mucho y pasa el día en la calle. Busca la libertad y esta le esquiva al igual que la suerte; a sus 22 años ha vivido bastante, amantes, drogas y un par de años en la cárcel que le forjaron.


Llega al descampado y lo que ve le gusta: hierbas altas, árboles sin podar y niebla, pero también le trae malos recuerdos, se sienta en una piedra, mira al cielo, mientras, por la esquina aparece Marco, se queda extrañado al ver a Draco en este sitio.
-¿Qué haces aquí?
-Pensar, ¿Eso te molesta?
-¿Estás cabreado o qué?
-Estoy quemado, harto de pelear por nada.
-Deja de lamentarte, pareces un crío.
-¿Qué me traes?
-Quiero que me ayudes en un caso, ha habido una serie de asesinatos, puede que estén relacionados o puede que no, pero me huele a gato encerrado.
-Sabes que no quiero volver a esos líos- La tensión iba en aumento para Draco, se saca un cigarrillo con la mano temblorosa, como si fuera a estallar- y también sabes que si vuelvo a hacerte favores me podrían enjaular de nuevo.
-Esta vez te apoyaré, Draco, no volverá a pasar lo mismo- Contestó Marco con voz suave y tranquilizadora.
-Está anocheciendo, la luna ya ha salido, parece que sonriera...-Draco resopla- Me recuerda a ella....- Le da una calada al cigarro, respira hondo-¿En qué puedo ayudar?
-Quiero que eches mano de tus contactos y me cuentes qué se habla de este asunto.....

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