miércoles, 9 de mayo de 2012

El Nacional

El pasado viernes 7 asistimos, un grupo de profesores y alumnos de 2º de bachillerato, a una función de teatro en el Lope de Vega: El Nacional, representada por la compañía de Els Joglars, dirigida por Albert Boadella.
Muy divertida y enormemente crítica, como es la tónica general de los espectáculos de Boadella.
El Nacional ya fue llevada a escena en 1993 y, ahora, aprovechando la crisis económica ha vuelto a la actualidad: El teatro parece ya acabado, por ello, Don José, viejo acomodador del antiguo Teatro Nacional de Ópera, ahora degradado y sin actividad, se propone representar de nuevo Rigoletto, considerado por él como el símbolo del teatro, un oficio de bufones, juglares y payasos, que nada tiene que ver con los artistas histriónicos, intelectuales y realistas que según el viejo acomodador degeneraron la profesión hasta convertirla en un arte decadente. 
Para conseguir materializar sus fantasías y delirios renacentistas, Don José se rodea de un grupo de indigentes que se prestan a ser utilizados en el proyecto a cambio de pernoctar dentro de las ruinas del edificio, pronto sede de un banco. Algunos de estos indigentes son músicos que tocan en el metro, y esto le servirá para formar la orquesta que acompañará las distintas arias de la ópera según su singular versión y con la ayuda de una antigua mujer de la limpieza del teatro que logró aprenderse muchas de las arias que escuchaba. 
Las dificultades para controlar y adiestrar a los indigentes cargados de violencia entre ellos, la penetración del argumento de Rigoletto entre su delirio o las intervenciones exteriores para desalojar el local y demolerlo, son algunos de los conflictos que Don José deberá afrontar tenazmente a lo largo de la obra. Pero su resistencia para aceptar la realidad exterior de un mundo que ya funciona sin el teatro lo abocará a un desenlace numantino, acompañado por el canto y la música de Rigoletto de Verdi.

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