jueves, 12 de diciembre de 2013

PRIMER PREMIO DEL CONCURSO DE RELATOS: DESMONTANDO EL AMOR ROMÁNTICO

¡POR FIN!  Ya tenemos ganadora del concurso de relatos DESMONTANDO EL AMOR ROMÁNTICO.
La ganadora es la alumna ANA MUÑOZ ROMERO y este es el relato ganador:

TE QUIERO, PERO YO NO
De todos modos siendo la persona que estuviese matándote, alguien a quien amaras, no tendrías más opción que seguir. ¿Cómo podrías correr, cómo podrías luchar, cuando al hacerlo lastimarías a tu amado? Si tu vida fuera todo lo que tuvieras que darle a tu amado, ¿cómo podrías negársela si fuera alguien a quien realmente amaras? Aunque él no te quisiera y solo hubiese estado utilizándote para complacer sus deseos, ¿cómo huir ahora que has caído en la trampa? No hay vuelta atrás una vez que estás en su terreno, ya que él no te dejará escapar. Sé que tú lo quieres, pero es un amor no correspondido, él no lo ha hecho y ya nunca lo hará, y recuerda que lo que sucede una vez, siempre sucede una vez más, te lastimará hasta no poder hacerte más daño, acabará matándote, así que ... sigue así, agacha la cabeza y cumple sus órdenes o si no, ya sabes que hay otra solución... -decía tu conciencia.

Estás temiendo que tu marido llegue de trabajar, te gusta el silencio y él todo lo que hace es gritar, también odias que critique tu trabajo y es algo que también se le da muy bien, cuando tu esposo llegó le serviste su plato de comida, su vaso de vino, y le pusiste el fútbol en la televisión, le tenías preparado un baño de agua caliente y aún así algo habrías hecho mal, en efecto para el paladar de aquel caballero la comida estaba salada y ese no era el vino de siempre, debido a ello este empezó a gritar: ¡Me llevo todo el día trabajando y sabes para qué! ¿eh? No lo sabes ¿verdad?, pero ¿a que sí sabes que soy más peligroso para tí de lo que lo puedo ser para otra persona? y además, ¡creo que te conviene tenerme muy contento o si no ya sabes lo que hay!, ¿me has oído?

Sí, respondiste. Preparaste otra comida y él bajó a comprar el vino, entonces ya estabas harta y no podías más, cogiste un bote de pastillas y las machacaste y cuando tu marido llegó de comprar el vino se lo serviste y "le echaste a la comida la sal que faltaba", supiste enfrentarte al peligro y venciste al miedo y a tu subconsciente.

Después de esto fuiste a casa de tu madre donde dormía tu hijo, le diste un beso en la frente y te marchaste. Tras ello, te dirigiste a la comisaría más cercana, donde te entregaste, tras contarle a la policía lo sucedido. Terminaste tu historia diciendo: Esta vez el cordero se comió al lobo.

FIN
(Mostramos nuestro agradecimiento al alumno José Luis Franco, que ha sido el "copista" del relato ganador)

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El segundo puesto lo ha obtenido José Joaquín Comitre Palacios, con este relato sin título:


Estaba de camping con mi amigo Brad. Estábamos solos en medio del bosque cogidos de la mano y caminando sin rumbo. Caminábamos y hablábamos de cosas raras que sucedían, historias de viajes a otros países... estábamos bien, solo los dos, y nadie más. Llegamos a una arboleda que quedaba al borde de un precipicio. Se veía el atardecer entre las montañas. No era el atardecer naranja y luminoso que se ve todas las tardes. El sol estaba cubierto de nubes y le daba a la tierra un color gris pálido. me puse delante suya . Le hablé de lo guapo y esbelto que era. Me disponía a romper el hielo. Él era un chico del montón, no era ningún deportista, pero tampoco se pasaba el día enganchado a la tele. Tenía el pelo de punta y color azabache. Pómulos altos, ojos escarlatas y labio superior prominente le daba un aspecto fuerte y duro, pero a la vez sensible y débil. Siempre le gustaba llevar una cazadora negra, una camisa negra, unos vaqueros negros y unas botas negras, le encantaba el negro. Me acerqué a él, acariciándole su mejilla pálida con la luz del sol. No dije nada. Ni una palabra, me acercaba cada vez más a él, sin pausa pero sin prisa. Cuando estaba rozando ya sus labios, se apartó de mí. Le miré incrédula, como si no entendiera nada.

-No te puedo aceptar, porque sería engañarme a mí mismo
-Bueno, es compresible, muchas veces me ha tocado estar en tu lugar
-Vámonos, ya he tenido suficiente campo por el día de hoy.
-Venga, vamos.

Salimos del bosque y subimos a su coche. Empezó a llover al poco tiempo. Me llevó a casa. Al llegar me puse el pijama y me acosté. Al día siguiente, era lunes y tenía que ir a la universidad. Se levantó temprano, desayunó y cogió el autobús a la universidad. Era una mañana nubosa y sin sol. Después de un viaje en autobús, se encontró allí a Brad y unos cuantos chicos a su alrededor. Se acercó preocupada hacia donde se encontraban. Los demás le empujaban en el hombro cada dos por tres. Me acerqué a poner orden entre ellos.

-Mira quien viene, si es la novia de Brad.
-Cállate, Michael . No somos novios. Solo llegamos a ser amigos con derecho y punto, y mis relaciones te incumben, señor Dawkins- Le hice daño, y le dolió bastante. Yolie Dawkins, ese era el nombre de su ex-novia que lo dejó porque era un drogadicto.
-¡¡Cómo te atreves a decir eso!!- Me soltó una bofetada que me tiró al suelo. Se agachó y me cogió por los pelos. Me levantó la cabeza lo suficiente como para que le viera la cara- Como vuelvas a decir algo de ella, te juro que quemo tu casa, mato a tu familia y te violo después.

Brad le soltó una patada hacia la boca. Se cayó al suelo. Sus tres colegas rodearon a Brad, como si un grupo de leonas intentase cazar una gacela junto con su cría. Pero la gacela sabía defenderse. Me levanté del suelo. No había nadie allí, ya que era muy temprano.  Empezaron a atacar uno por uno y con ágiles movimientos, les esquivaba o contraatacaba. De repente sentí que me cogía un brazo, y cuando le iba a pedir a Brad que me ayudara, me tapó la boca y me llevó a la parte trasera de la universidad que era un pequeña y oscura calle con tres contenedores y una salida de emergencia de la universidad. Era Michael. Me tiró fuertemente contra un contenedor.

-No vas a salir de aquí sin ningún rasguño, ovejita.
-¡¡DÉJAME!!
-Si así me gusta.
-

Brad apareció detrás suya sin que se diera cuenta. Le lazó contra el contenedor de basura y le cerró la pesada tapa. Nos miramos el uno al otro y nos besamos apasionadamente. Y de ese modo el león se enamoró de la oveja... ¡Qué oveja tan estúpida! ¡Qué león tan morboso y masoquista!

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